La Crónica del Purple Weekend 2017

Termina otra edición del Purple Weekend con sentimientos encontrados. Alegría por seguir aún vivo y tristeza por tener que esperar un año para el siguiente, en el que además celebraremos su 30 cumpleaños.

La Crónica del Purple Weekend 2017

Este año la cosa empezó potente con Together Pangea en el Musac en el que se podía ver un ambientazo que hacía preveer lo que sucedería en las jornadas posteriores, llegando a colgar el cartel de no hay billetes en varias ocasiones a lo largo del fin de semana, y es que por esta edición han transitado más de 11.000 espectadores entre todas las actividades que han tenido lugar.

De vuelta al festival los más madrugadores tenían una cita en Espacio Vías con la inauguración del mercadillo y el cuentacuentos de los Beatles, mientras que los que lo habían hecho “bien” la noche anterior se guardaban para el Gran Café, donde Supersiders abrirían la primera de las jornadas grandes de conciertos. También se estrenó el mítico piso de arriba del Gran Café con el primero de sus Alldayers, que esta vez tuvo como protagonistas a dos típicos de la noche leonesa como Emaelstrom y Pablo FC que calentaron el ambiente y las piernas de los indestructibles bailarines maratonianos que se encontraba uno por todas partes a todas horas.

Mientras tanto en Espacio Vías se inauguraba el escenario con un espectáculo Burlesque, si, Burlesque en el Purple Weekend, por parte de Evil Evil Girrls & The Malvados, que a juzgar por su éxito seguramente no sea la última vez que veamos algo así por estas latitudes. Les siguieron The Salamanders, mítica banda local formada en el 1989, que después de idas y venidas, vinieron a dar mucha guerra.

Momento para unas tapas para coger fuerzas, peregrinando de bar en bar hasta el Studio 54. Allí para abrir boca nos encontramos con los vitorianos The Allnighters desplegando su amplio repertorio de Rythm ans Blues. Cerró la noche de cociertos la mítica Nikki Corvette y sus Romeos con una energía brutal que hizo que el abarrotado Studio 54 cogiera unas temperaturas que bien contrastaban con las que había unos metros más arriba. Terminado el concierto había dos opciones, o ir al karaoke de al lado o seguir hasta casi el amanecer en el Allnighter, repleto de figuras a los platos como Julián Reca, Jordi Duro, Igu y los internacionales Alix Brown, y Keb Darge, este último esperado con gran expectación. Fue una noche muy muy larga, pero esto no había hecho más que comenzar.

El viernes, los más madrugadores, que no fueron pocos precisamente, pudieron disfrutar de la presentación del libro “Atardecer en Waterloo” con una puesta en escena bastante elaborada e interesante abordando toda la trayectoria de los Kinks. Esto dio paso al siempre genial y tradicional desfile de moda organizado por Covent Garden y La Pelu de Eva que nunca defrauda y cada año va a más.

Después de picotear algo volvemos al Gran Café a ver a los bilbaínos Extended Plays, donde se completó el aforo con un público tan psicodélico como el propio grupo. Subiendo las escaleras al terminar el concierto el ambiente era demoledor, abarrotado completamente de gente que hacían sudar hasta las paredes, parecía que eran las 5 de la mañana todo el tiempo.

Salimos del Gran Café como pudimos y algo desorientados camino de Espacio Vías, un poco a regañadientes, pero lo que nos esperaba hizo que lo olvidáramos rápido. Los noruegos Psychotic Youth nos pusieron rápidamente las pilas de nuevo a base de punk y power pop a toda leche. Lo que les siguió fue de lo más divertido de todo el festival, el gran Tito Ramirez y su banda, que hicieron un despliegue de buen gusto mezclando desde latin soul al rock and roll más puro que tuvo moviendo el cuerpo en todo momento a la abarrotada sala.

Tocaba moverse por primera vez hasta el CHF, una larga travesía que tendría su recompensa. Para abrir boca los jóvenes The Frowning Clouds, una banda australiana garagera bastante intersante y llena de fuerza, qué mejor para volver a entrar en calor. Estos dieron paso a los no tan jóvenes The Event, banda mítica californiana que te transportaba a un Purple Weekend de los inicios, una experiencia para ver en directo y una suerte, banda Mod en estado puro. Para cerrar la noche, los contundentes Lime Spiders subieron los decibelios del asunto y pusieron todo patas arriba a guitarrazo limpio, dejando fuerzas justas para ir al primer Allnighter de la Oh! Reservado para los que no iban a madrugar al día siguiente y para los que hacían sesión continua. Y eso que la fiesta era de categoría con los nombres que había sobre el papel.

El último día comenzó uno de los eventos principales del Purple, la Scooter Run que partía desde Espacio Vías a hacer un recorrido por León y alrededores. Posteriormente uno de los eventos más originales de esta edición, el musical infantil “Teen Surrender”, una original idea con una gran puesta en escena y acompañada por una banda de chavales que bien podría haber tocado en el escenario principal del CHF, al lado de donde ensayan.

En el Gran Café nos esperaban los barceloneses Stay, que ya son veteranos en este festival, uno de los mejores grupos de psicodelia de este país. Lo mejor para arrancar con fuerza (la poca que queda) la jornada final. En el piso de arriba las paredes seguían sudando y la gente se arremolinaba en la puerta para poder entrar, el ambientazo era espectacular.

Decidimos que era buen momento para escapar a Espacio Vías a ver a The Living Eyes y a Imperial Surfers. Los primeros una banda muy joven con un sonido potente y con aires británicos, a pesar de ser de las antípodas, que encajaba muy bien dentro del ambiente del festival.  Los segundos son la clásica banda de sala pequeña que hizo que el escenario de Espacio Vías se quedara pequeño con sus ritmazos entre el twist y el rock and roll del de verdad. Para no parar de bailar en toda la tarde.

Vamos con ganas al CHF por última vez, nos espera lo que más expectación ha levantado en esta edición, Redd Kross. Pero antes era turno de Roman and the Rosarys, nivelazo y mucha clase, la noche empezaba perfecta. Les siguieron los neoyorqinos The Mystery Lights, espectaculares. Un conciertazo garagero como Dios manda, una locura, a la altura incluso de Redd Kross, que por supuesto no defraudaron. Se veía en la gente que algo pasaba, desde el principio hasta el final la gente estaba entregada y la cara de satisfacción (entre otras cosas) del personal al terminar hablaba por si sola. Geniales.

Ya sólo quedaba rematar la jugada en la Oh! En la que había un ambientazo espectacular. Pero era mejor subiendo las escaleras. En la Black Room estaban Varo, Jordi Duró y Constan Chao, que poco a poco hicieron que la sala principal se fuera vaciando y que toda la fiesta se concentrara alrededor de ellos, en la que se mezclaron con el resto de DJs, como Keb Darge, para acabar cerrando una noche espectacular. Al encender las luces y terminar todo, en vez de mirar el reloj, había que mirar el calendario, para contar cuánto queda para el siguiente Purple. Se espera con ganas. Nos vemos en el 30 cumpleaños!

Una crónica escrita por Hardcobo Rodríguez. Fotos de Hüugen Dazs

Resto de fotos en la página de Facebook de la Guía GO! León

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