Crónica de un finde morao @ Purple Weekend

Fotos – Hüugen. Texto – Hardcobo

MUSAC, miércoles 3 de diciembre, comienza otro Purple Weekend con las mismas ganas de la primera vez. Los encargados de abrir la XXVIII edición son los locales Plastic Founders que descargan toda la adrenalina acumulada para la ocasión.

Un potente comienzo seguido por los no menos potentes coruñeses de Fogbound que dejaron ganas de más en la apertura de esta edición. Solamente quedaba descansar (el que pudiera, o quisiera) para madrugar al día siguiente.

Crónica de un finde morao @ Purple Weekend

La segunda jornada comenzó para los mas valientes a las 12 de la mañana en Espacio Vías, donde se abría el mercadillo acompañado con el ya tradicional desfile de moda sixties organizado por Covent Garden y La Pelu de Eva, que cada año tiene mas adeptos. Sin tiempo para tomar aire se abrió otro de los míticos escenarios del Purple, el renovado Gran Café, con la banda portuguesa The Japanese Girl que inundó con su profundo sonido psicodélico la siempre abarrotada sala.

Una vez terminados los conciertos del Gran Café hay dos opciones. La más salvaje y la menos salvaje. Para los más salvajes, subir las escaleras hacia el acogedor piso de arriba del Gran Café, donde se montan los más míticos guateques de tarde amenizados con los más variopintos Djs, tanto locales como venidos desde lugares tan remotos como San Petersburgo.

Para los menos salvajes, vuelta a los conciertos. Pero esta vez la salvajada iba a estar en Espacio vías, donde la banda local Buffalo, formada por míticos de la escena leonesa, despertó el lado más salvaje del personal a base de decibelios y mucha leña! Espectaculares. Les siguieron los Hanging Stars, que estaban muy hanging, pero de stars poquito. Era hora de ir a reponer fuerzas por el Romántico a base de tapas, un barrio que estaba atestado de gente y donde se podían encontrar otros guateques como el del Colibrí, que durante todo el festival montaba su propio y no menos interesante Baile Vermú, que poco tenía que envidiar al Alldayer. De hecho, era habitual ver a la gente circular de una fiesta a otra buscando un pequeño rincón donde asentarse, que no era fácil.

14.000 visitantes y 1,6 millones de euros para la ciudad de León

Una vez recorrida buena parte de los bares del barrio, era hora de volver a los conciertos, esta vez en el Studio 54 y la cosa iba a estar movidita. No salen los adjetivos para describir a los Schizophonics, fue una locura speedica, algo indómito, loco y difícil de olvidar. Era como si Jimi Hendrix se hubiera comido un tripi y se hubiera puesto a tocar con los MC5, geniales.

Les siguieron la banda de “Swing & Roll” italiana Sugar Daddy & The Cereal Killers, que aunque estuvieron impecables, quedaban descafeinados después del chute de energía anterior. Terminados los conciertos, primer Allnighter para los que tuvieran fuerzas, los que iban ya con el pilóto automático, o los que ven el Purple como una carrera de resistencia, en la que si no vas a absolutamente a todo, no llegas a la meta. Y la mayoría llega a meta. Siempre se ve como algo lejano el madrugón del día siguiente.

Viernes por la mañana, presentación del libro de Álex Cooper “Club 45 Again”, muchas ojeras entre los valientes asistentes que una vez terminada la presentación, se mueven como zombies hacia el Romántico a calibrar el cuerpo para seguir con otra jornada cargadita de acontecimientos. Llegados al Romántico, la gente se arremolinaba en la puerta del Gran Café, a la espera del comienzo de Melange, una de las bandas más destacadas de esta edición sin duda alguna. Con una mezcla de Rock progresivo con toques celtas y andaluces, no dejaron indiferente a nadie.

 

Sin tiempo para la siesta la batalla continuaba en Espacio Vías con las actuaciones de los italianos Radio Days, una mezcla entre power pop y sonido sixtie, y los Holandeses Mark & The Spies, banda garagera que hicieron mover el cuerpo al personal. Quizás la tarde más “purple” de esta edición.

Por la noche los conciertos se desplazan al CHF, donde sorprende la gran Gizzelle, acompañada por la banda portuguesa TT Syndicate, fue lo más destacado de una gran noche en la que la siguieron los suecos The Jackets y la banda de Rhythm ‘n’ Blues The James Hunter Six. Terminada la primera jornada de conciertos en el CHF tocaba el primer Allnighter en la Oh, para los más valientes y los menos madrugadores.

La última jornada de esta edición empezaría al mediodía con un evento sin el cual no se entendería el Purple Weekend, la Scooter Run. Donde muchos seguidores de diferentes puntos de España se juntan para realizar un recorrido por el alfoz de la ciudad en sus scooters. La salida tenía lugar en Espacio Vías, donde desde por la mañana ya sonaban grupos como Lola Lola o Los Jíbaros. Por la tarde se agotaron todas las entradas para los conciertos de los Barreracudas, con su potente directo, y los Mystic Braves, banda americana garagera.

Por la noche, en un CHF también abarrotado, era turno de la noche más esperada de esta edición. La noche comenzaría con los norteamericanos Screaming Lord Stax & The Savages, seguidos de la banda asturleonesa Peralta y los ‘garageros’ The Woggles. El encargado de cerrar esta edición del festival fue el esperado Cooper que encandiló a los asistentes con un repaso a su extensa carrera musical. Gran concierto que sonaba a despedida, esperemos que temporal.

Y aunque los conciertos habían terminado, el festival todavía no, quedaba el último Allnighter, pero de eso ya no hay información, nadie sabe nada, nadie parece haber estado allí.

Todas las fotos de Hüugen en la página de facebook de la Guía Go! León.

 

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