Exposición del artista Teo Soriano en Vigo

23 sept 2025 a 20 nov 2025
10:00 h a 20:30 h
Exposiciones

El artista Teo Soriano presenta su exposición en la galería SVT Sirvent de Vigo del 24 de septiembre al 20 de noviembre 

TEo-Soriano-exposición Vigo
TEo-Soriano-exposición Vigo

La obra de Teo Soriano aterriza en Vigo con una muestra única en la Galería SVT – Espacio para el arte, que estará abierta del 24 de septiembre al 20 de noviembre de 2025.

Una exposición que invita a detener la mirada y dejarse arrastrar por superficies vibrantes, objetos encontrados y capas de color que rozan lo musical. 

El artista presenta en Vigo una selección de sus series recientes, confirmada en la web oficial de la Galería SVT, donde explora el límite entre materia y transparencia, con referencias a la música y a la poética del objeto encontrado.

El recorrido se convierte en un juego entre goce visual y reflexión, con obras que requieren de la proximidad del espectador para desvelar sus texturas y veladuras.

Exposición de Teo Soriano en Vigo

Dato Información
Fechas 24 septiembre – 20 noviembre 2025
Lugar Galería SVT – Espacio para el arte, Rúa Rosalía de Castro 7, Vigo
Horario Martes a sábado, 11:00–14:00 y 17:00–20:30
Artistas Teo Soriano
Precio desde Entrada gratuita
   

La muestra recoge piezas de pequeño y gran formato que condensan su interés por los restos materiales y la memoria visual

Obras y estilo de Teo Soriano

El artista trabaja con cartones, grapas, hilaturas y pigmentos que se transforman en superficies llenas de ritmo, a medio camino entre la abstracción geométrica y la música. Sus cuadros funcionan como partituras, donde los silencios y los contrapuntos dialogan con la materia.

El trabajo de Teo Soriano se abre a todos los vientos, cada superficie pintada se ofrece como terreno de juego para inseguros acontecimientos, cada obra define  un espacio siempre a punto de anular (de llevar a su mínimo infinitesimal) la fisura entre el soporte y la imagen, la distancia -apenas térmica- que se dilata entre la  máscara y el rostro. La pintura alcanza entonces su umbral de visibilidad, su estado  infra-delgado (infra-mince), acumulando en esa aproximación incuantificable su máxima tensión: exceso descontrolado de ser, derroche de representatividad que no acaba de posarse.

En sus piezas más pequeñas, se percibe el tejido más íntimo de la realidad. Un universo ritual, feraz vergel suprematista, habitado -entre bancales de rosas monocromas- por los más fascinantes personajes: una o dos grapas oxidadas,  vellones de hilaturas caídas de algún soporte, un cartón viejo recogido al paso, una serie de grumos cerúleos que parecen homogéneos y agrupados pero que llegan sugeridos por un desliz de la mano o por un mínimo desgarro, tan mínimo que solo muy de cerca irrumpe: momentos de pintura bacteriana en los que la monocromía es solo aparente, y nunca plana.

En sus últimas series ha ido ganando una especial relevancia la poética del objet trouvé, que en Teo Soriano comparece a la obra despojada de buena parte de los aspectos más superficiales de aquella carga freudiana que alimentó las prácticas surrealistas desde los inicios del siglo pasado.  

La pintura de Teo Soriano, sus radicales y rotundos negativos de imágenes, actúan como verdaderos agentes contaminantes que rompen el círculo inmunitario con que pretenden conjurarla, sortean la cuarentena de bienestar y renuncia, en que pretenden encerrarnos las políticas y las estéticas del 
orden. Operación que reactiva la imagen a partir de su propia negación, vacío que se muestra ocultando; en su descuartizada presencia estas pinturas ejecutan una inversión del espacio visual: afirman con doble negación, reverso volteado que solo se puede materializar por transparencia.

En las densas capas matéricas de Teo Soriano habita agazapada la transparencia, una transparencia que indefectiblemente cae del lado de la mirada del observador, porque estas obras, como toda obra de arte -al cabo artificio narcisista destellando en ambas direcciones-, caen siempre sobre la herida: del lado del mostrar. Así reclaman estas pinturas un modelo no restringido de atención, un ejercicio visual de derroche y exceso,  simétricamente contrapuesto a la sobreabundancia de circunstancias y procesos que han configurado las obras; una mirada adiestrada no tanto para enfrentar el arte, como los fenómenos cambiantes del mundo, una mirada que anote en el debe de su responsabilidad la carga de la prueba. 

Su obra es, desde todos los puntos de vista, una infatigable puesta en evidencia de la naturaleza 
pasional y corpórea de la inteligencia. El pintor interioriza en su trabajo diario, y usará a menudo como mantra-talismán, la decidida afirmación nietzscheana de que nada hay más profundo que la superficie. 

La organización espacial de los planos pictóricos de Teo Soriano, remite a la fructífera relación que convencionalmente se ha establecido entre las formas abstractas de la pintura y la ordenación musical del espacio sonoro. El rigor formal de la organización geométrica que subyace en la arquitectura oculta de todas sus obras, el cuerpo rítmico de cada serie y la articulación espacial de los fragmentos, convierten a su pintura en una conspicua representante de esa tendencia, central en la tradición occidental, que emparenta las prácticas plásticas y las operaciones musicales. Campos de color, contrapuntos y quiebros de las secuencias tonales, juegan con las estructuras de repetición y permuta, y todos juntos ponen en acto esos eternos esponsales entre la materialidad y la trascendencia que llamamos música. 

Comentarios