Crítica de Donbass

Guerra en la paz

En su producción más arriesgada desde la celebrada My Joy (2010), Sergei Loznitsa ofrece una serie de viñetas -al principio con un hilo conductor claro, más tarde calculadamente deslavazadas- acerca del día a día de políticos, civiles y militares en la zona oriental de Ucrania. Lo macabro, el naturalismo, la parábola o la comedia absurda son algunos de los registros a los que acude Loznitsa, a la vez que juega a mutar las formas cinematográficas. El resultado no siempre es satisfactorio: el trazo grueso, la sobreexplicación o la inanidad a menudo presiden las imágenes. Pero Donbass se salva de ser una película fallida gracias a la pericia del realizador y a un apartado técnico sobresaliente. En los enigmáticos fragmentos que abren y cierran el filme, en los planos de soldados recortados contra el paisaje o en aquellos instantes en que se apuesta por la cruda observación del entorno, Donbass se erige en un silencioso pero elocuente trabajo audiovisual acerca de todo un estado de las cosas. Loznitsa no solo se aproxima sin remilgos a las terribles consecuencias del conflicto entre Rusia y Ucrania, sino que se cuestiona el alcance del cine, y los límites de este, al afrontar una realidad compleja, imposible de simplificar.

Lo mejor:

Solo por su audacia y ambiciones, la película merece la pena

Lo peor:

En muchos momentos da la sensación de ser una producción fallida

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