Los zarpazos de los leones

Arturo Trueba

→ El Athletic ha enmendado su juego y ha encadenado varios partidos en una forma creciente. Los zarpazos de los leones hicieron trizas al Mallorca y al Valencia, a quien se le supera en gol average particular, lo que les permitió dormir en Europa. Lo bueno no solo ha sido su capacidad de presión sino también la de conseguir unas transiciones más rápidas, con unos acercamientos cada vez más peligrosos al área contraria. Raúl García ha hecho de Aduriz, Williams ha seguido desbordando en velocidad y aportando asistencias, Muniain ha revolucionado la parte creativa, junto a sus apoyos con Unai López, y los jóvenes van sumando esperanzas y buenas acciones. Iñigo Córdoba se consolida y Villalibre y Sancet han llegado para quedarse. El guerniqués se está familiarizando con el gol y el espigado navarro, que ya se ha estrenado como goleador, apunta muy buenas maneras.La defensa funciona cada vez más engranada con Capa, Yeray, Iñigo y Yuri como fijos, con los relevos de Oscar De Marcos, Unai Núñez y Balenziaga. Vesga suma cada vez más minutos y centímetros en la media, donde Dani García es la extensión en el campo de Gaizka Garitano, mientras que otras aportaciones llegan con cuenta gotas con Lekue, Larrazabal o Kodro.

EL SAMBENITO DE SAN JOSÉ

Cada temporada se da un nuevo paso en el relevo generacional innato a un club de cantera como el Athletic. Especialmente, dada su singularidad y reducido mercado. A la anunciada y consumada salida de Aduriz se le suma las supuestas de Beñat y San José, dos jugadores de mucho peso en los últimos años del club. A esos mediocentros, que han llevado la sala de máquinas tantas veces, les llega la hora de buscar nuevos destinos. A Mikel San José se le colgó el sambenito de ser un jugador lento y torpón, por su corpulencia y características tipo diesel, cuando sus estadísticas tienden a desmentir la valoración de sus prestaciones. Probablemente, los puntos y éxitos conseguidos gracias a su participación en el equipo hayan sido superiores a la media de resultados en esas mismas fechas. Se podría haber ponderado bastante más sus aportaciones por arriba, de cabeza (…¡Sanjo, Sanjo!…), en defensa y en ataque, en un grupo bajo. Su tendencia a pisar área, o a acercarse a la misma ayudaba a desahogar a los delanteros para que crearan peligro, si no lo hacía él mismo. El entrenador ha contado muy poco con él en su última temporada, por lo que no sorprende su salida. Todavía le queda fútbol profesional en sus botas. ¡Suerte!

 

 



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