«He recreado el Bilbao del 35 en una ficción histórica»

Este contenido forma parte del número 1050 de La Ría del Ocio, publicado el 19 de noviembre de 2020


La ciudad del alma dormida. Ediciones B

Félix Modroño, escritor vizcaíno afincado a orillas del Cantábrico, presentó su novela ambientada en el Bilbao de los conflictivos años treinta e hizo unas rutas literarias por calles y lugares donde se desarrolló la acción de sus protagonistas. Una ficción histórica, una investigación y una historia de amor en plena lucha por la subsistencia. El autor de ‘La Ciudad de los ojos grises’ (2012) vuelve varias décadas después al mismo escenario.

Arturo Trueba

¿Te has especializado en historias de Bilbao?

Lo puedo decir con la boca llena, porque he leído tanto de Bilbao que, incluso en esta ocasión, no me he limitado a valerme del estudio de otros. En archivos, en la Fundación Sabino Arana, documentos originales inéditos… muchos de ellos; memorias, diarios, cartas de condenados a muerte, documentos carcelarios… He hecho hasta de historiados, aunque no se trataba de ello sino de contar una historia lo más atractiva posible, como novelista ero como era una época que cada uno la cuenta de cómo le iba según sus ideales, he necesitado ir a las fuentes originales, las memorias de los que lo vivieron. He descrito un panorama de los años 30 lo más objetivo posible, dentro de que los personajes tienen sus emociones y sus preferencias. Realmente, lo que he pretendido hacer es una ficción histórica. He recreado el Bilbao del año 1935 y metido unos cuantos personajes de ficción, que no inventado porque son unos arquetipos que todos vamos a reconocer de alguna manera a nuestros padres, abuelos… de lo que nos contaban. A partir de ese cosmos cuento cómo evolucionan los personajes a pie de calle a medida que suceden los acontecimientos políticos.

También muchos personajes reales, ¿no?

Sí, claro. He recreado el Bilbao tal y como era con sus políticos, comerciantes, taberneros, periodistas estudios fotográficos… con sus nombres y apellidos. Si yo hiciera una novela ahora tú estarías en ella, en un café o comiendo con alguien. Es lo que he hecho con los personajes del año 35: cómo los directores de periódicos quedan a comer en el restaurante Luciano… su vida social, sus movimientos culturales, sus tertulias literarias… Todo es como era Bilbao. Y ahí he metido unos pocos personajes de ficción.

Algunos de ellos llegan hasta nuestros días a través de sus descendientes…

Claro. Ahí aparecen los Thate. Muchos apellidos de Bilbao. Es un ejemplo, como el de los descendientes de William Wakonig, los fundadores de Gastón y Daniela, el propio lehendakari Aguirre, los de la Junta de Defensa del Gobierno Vasco, los Leizaola…

Muchos rostros conocidos del mundo de la política, la cultura y la sociedad, ¿no?

Es que entonces la política y la cultura estaban muy unidas. Más interrelacionada que ahora. Era mucho más fácil que los escritores y los periodistas estuviesen metidos en política, con sus ideales. Convivían pacíficamente, de manera cordial, y lo que menos podían esperarse es que un golpe de estado marcara y cambiara sus vidas. Hay una escena que me gustó especialmente, que es la mañana del 19 de julio cuando Aguirre y Areilza van juntos a misa a la misma iglesia, a San Vicente, pero que ya no se saludan cordialmente, sino que se miran con tristeza sabiendo que ya las palabras no valen y que serán sustituidas por las armas. Luego me interesan mucho las personas que no han tenido relevancia política pero que han estado al lado, como la viuda de Aguirre. Es una novela de emociones de los personajes. Son personas que se convierten en personajes.

¿Qué papel juegan los edificios?

Los edificios me cuesta verlos con ojos inocentes porque al ver el balcón del Hotel Carlton me imagino al propio lehendakari Aguirre mirando hacia arriba esperando a los aviones que pudieran evitar la toma de Bilbao. En la biblioteca de Bidebarrieta, lo que era la Sociedad El Sitio, donde yo voy muchas veces dando charlas, allí estuvo García Lorca dándolas. Me llaman mucho la atención esas cosas y saber lo que ha ocurrido en un lugar determinado. El Pueblo Vasco, el periódico, estuvo aquí donde estamos hablando. Después de la fusión con El Correo siguió aquí en la calle Ledesma.

Empieza la novela en la librería Verdes

No es casual porque entonces la librería Verdes era un emblema de la cultura, especialmente del nacionalismo vasco. Publicaban libros euskaldunes. Lauaxeta tenía allí sus libros. Estaban implicados políticamente tanto Joseba como Tere Verdes, que perteneció a la red Álava del espionaje vasco. Para mí como novelista es un escenario muy jugoso, porque se conjugan cultura, libros, libreros y espías. Allí es donde se encuentran los protagonistas Irene e Ignacio.

Parece que Bilbao es un nido de espías donde juega un papel importantísimo la colonia alemana.

Si me dicen hace dos años que iba a escribir una novela con espías nazis pensaría que estaban locos. De repente me meto en Bilbao y descubro que después de Madrid donde más estaban era aquí. Y también me doy cuenta de que muchos sitios reconocibles estaban ocupados por alemanes con sus banderas nazis, que era la oficial de su país. A ellos les llamó mucho la atención que las esvásticas las podían haber adoptado los vascos, por el Lauburu, que era rectilíneo hasta que llegaron los nazis. Los nacionalistas curvaron el Lauburu para distinguirlo de las esvástica nazi. Había edificios donde los nazis se sentían cómodos. También en la calle Ledesma, donde está la administración de Lotería, había una tienda de máquinas de escribir, que era un sitio de conspiración. Y, por supuesto, el hotel Excelsior, lo que son las Juntas Generales de Bizkaia, pertenecía a un alemán. Era donde pernoctaban todos los nazis alemanes. Es que Bilbao era un puerto importante, donde se dedicaban a captar espías para ver el tránsito de los barcos y tener su control. El propio café Neguri, que estaba en los bajos del hotel Arana, en la esquina de Bidebarrieta con Ribera, también era un sitio de espionaje. El hotel Torrontegui es lo que hoy es el edificio Surne, junto a la iglesia de San Nicolás, es donde paraban los responsables de Guerra: Capa, Stern… El bombardeo de Gernika se lo comunican a los corresponsables de Guerra cenando en el Torrontegui. También Lorca se alojó allí. Ahora está el hotel NYX.

¿Hay una novela negra bilbaina?

Hay grandes escritores, como Abasolo, que es referente. Y sí, hay una novela negra bilbaina, como los que publican con Erein. Pero mi novela puede que transcurra en Bilbao… o no. Me interesaba deslocalizarla un poco: Euskadi, una ciudad con puerto… Que sea el lector quien ponga el sitio.

¿El Neguri era más que un bar?

Era una antesala de lo que fue un club americano, con sus señoritas de alterne, frecuentadas por los ricos de los pueblos con el taco en el bolsillo. A los alemanes les gustaba mucho el sitio también. De hecho, las prostitutas que aparecen en la novela eran nombres reales. Hago, de alguna manera, un homenaje a Carlos Bacigalupe, que hizo un estudio maravilloso sobre los viejos cafés. El Gayarre, los de la Palanca… También hago un homenaje a K-Toño Frade.

Me resultan muy familiares bastantes edificios que mencionas, aunque no existan

Muchos existen, pero no el nombre comercial. Lo que era el estudio del fotógrafo Manuel Torcida ahora es una tienda de Desigual. Su café preferido era el Pacho, que es otra tienda de Desigual, en Bidebarrieta con el Arenal. Me resulta muy entrañable. Calzados La Palma era el café Suizo, donde nacen los bollos de mantequilla. He hecho varias rutas por las localizaciones para dar a conocer la novela.

¿Ficción muy documentada, ¿no?

Tan documentada que me iba a consultar todos los periódicos de la fecha en la que situaba la acción. El liberal, Euskadi, El Pueblo Vasco… Sabía el tiempo que hacía, los partidos de pelota que se jugaban ese día, contra quien jugaba el Athletic… Cuento la historia a través de pequeñas dosis de anécdotas.

¿Es una historia de suspense o una historia de amor?

Es un thriller pero no es una novela negra, hay una historia de amor pero no me atrevería a decir que es una novela romántica, estamos en los años treinta pero no diría que es una novela histórica, pero sí es una novela con un fuerte componente emocional. Es la primera vez que me he emocionado al escribir. Mi intención era recrear la ciudad. La vida de entonces no era tan distinta a la de ahora.

¿En qué época vas a situar tu siguiente novela de Bilbao?

Voy a intentar que no sea mi siguiente novela. Pero la siguiente de Bilbao la situaré en los años ochenta. Quiero hacer auto ficción con un personaje.

 



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