Crítica de No tengas miedo (2011)

Armendáriz indaga en el dolor de una adolescente víctima de abusos sexuales paternos con una ficción más brillante por el cómo que por el qué

El cine español tiene una peligrosa tendencia al discurso de brocha gorda cuando de indagar en candentes cuestiones de temática social se trata. Tenemos "la película" sobre la violencia de género, "la película" sobre el acoso escolar, "la película" sobre el drama de la inmigración ilegal y etcétera, etcétera. Lo peor que se puede decir de No tengas miedo (2011) es precisamente eso, a saber, su debilidad está en la voluntad aglutinante del discurso. Montxo Armendáriz se arroga la responsabilidad de filmar "la película" sobre los abusos sexuales a menores en familia proponiendo, lo que siempre comporta un altísimo riesgo, una situación tipo.</p><p>El riesgo de estos discursos macro es la alienación de la historia en un patrón telefílmico, y aunque "No tengas miedo (2011)" desentraña una experiencia piloto frente al drama en cuestión, a pesar de no querer saltarse todas las convenciones, de rehuir, a veces, los matices de lo concreto, el aval de la pequeña escala emergen en sus poderosas imágenes las sombras y demonios de una adolescencia masacrada por las patologías sexuales de un padre que convierte a su hija en juguete sexual y objeto de su retorcida lascivia.

En manos de un director menos sensible "No tengas miedo (2011)" sería un telefilme con actores buenos, pero en este caso la distinción está en el cómo y no en el qué. Armendáriz abusa de enfático flirteando con el falso documental salpicando el relato de testimonios de terapia que ilustran las múltiples facetas de la epidemia. Pero cuando trasciende la tentación del didactismo su película despliega un desbordante potencial dramático hilando fino. En "No tengas miedo (2011)" importa tanto lo que no se ve y lo que se calla que lo que se ve y se dice.

No hay subrayados ni parches melodramáticos; el director de "Secretos del corazón" bucea con elegancia admirable en el infierno de la sufrida víctima, de la desequilibrada adolescente que sucumbe al dolor y el desamparo de su propio silencio. Susurra el cineasta vasco el lado más siniestro del relato fuera de campo, bordando el arte de la insinuación y la sugerencia. Asumiendo la perspectiva en primera persona de la niña/adolescente que se borra del mundo para aplacar su sufrimiento, Armendáriz desdibuja los alrededores, difuminando los rostros y la identidad de los personajes-satélite imponiendo una frontera visible entre el universo atroz de la protagonista y el inhóspito paisaje que la circunda.

No tengas miedo (2011) se llena de matices y dobleces a cuenta de la cuidadísima planificación que le da cuerpo. Armendáriz persigue lo sutil en un relato que no lo es tanto, y lo admirable es que lo encuentra, sujetando la sensibilidad desbordante de la tragedia y capturándola en el rostro vulnerable de una imponente Michelle Jenner, muy bien dirigida, que demuestra ser mucho más de lo que sus apariciones televisivas dejaban suponer.

Lo mejor:

Una planificación sutil e impecable

Lo peor:

La querencia al didactismo de algunos pasajes

Fecha de publicación: 05/05/2011

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