Un día cualquiera en Granada, es mejor con mi Yamaha D’elight

Como es habitual en Granada el día es perfecto para disfrutar de mi Yamaha D’elight.

Un día cualquiera en Granada, es mejor con mi Yamaha D’elight

Además hoy es sábado, así que tengo todo el día para mí. Me acerco al centro a la zona de compras. Los sábados el Barrio de la Magdalena y Calle Mesones son una locura, pero con mi moto no tengo problemas de aparcamiento. Me he pasado con las compras… un par de vaqueros, unas deportivas chulísimas y alguna cosa más. No pasa nada, mi Yamaha tiene un amplio maletero y además un ganchito delantero perfecto para las bolsas. Ya que estoy por el centro me acerco a ver la nueva expo del Centro Lorca que es alucinante. Y luego cojo mi moto y tiro para la Alhambra y subo a la Torre de la Vela para disfrutar de las vistas, son impresionantes.

Ya es la una del mediodía!! Había quedado en pasar a buscar Ana por su casa para tomar un vermú a las 13:15h, aunque está un poco lejos y es hora de atasco tengo tiempo, la agilidad de mi scooter me ahorra esos minutos para llegar a tiempo a todas partes. Si ella tiene que esperar al autobús o coger su coche tardaría mucho en llegar al centro. Ana ya está sentada detrás, tan simpática con su casco rosa. Vamos juntos a la Romanilla y aparcamos a un paso de nuestro local preferido, disfrutamos de este maravilloso día en una terracita y como tenemos la moto decidimos ir a comer a la zona de Palacio de Deportes. Está un poco lejos pero la aguja de mi Yamaha no baja y vamos muy cómodos, lo que me permite moverme por Granada sin cansarme y sin molestias. Después de comer decidimos ir a pasar la tarde al Sacromonte. Nuestro rincón favorito. Es una carretera un poco complicada pero la amortiguación en esta scooter nos proporciona gran seguridad y absorbe los baches.

Son las ocho, dejo a Ana en su casa, pero el sábado no ha acabado. Gracias a mi moto el día parece más largo y puedo hacer un montón de cosas. Me daré una ducha, en menos de una hora he quedado a cenar con unos amigos. No tenemos claro el plan, pero no importa. La versatilidad de mi Yamaha d’Elight me permite ir a cualquier parte.



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