Crítica de Un lugar tranquilo

Elogio del silencio

Afortunada combinación de cine indie y de género,

Un lugar tranquilo narra cómo una familia sobrelleva en una granja apartada la conquista de nuestro planeta por una misteriosa especie de criaturas depredadoras altamente sensibles al ruido que hagan sus víctimas. La invasión obliga a Lee (

John Krasinski), Evelyn (

Emily Blunt) y sus dos hijos a desarrollar sus actividades en sordina, lo que resulta de una extraordinaria complicación; más aún, cuando está a punto de ocurrir algo en el seno del clan que amenaza con echar por tierra las estrategias que han dispuesto con esmero durante años para sobrevivir. La película, co-escrita y dirigida por el citado

John Krasinski, sabe trascender una propuesta argumental tan atractiva como susceptible de caer en todo tipo de inverosimilitudes, por la vía del drama intimista y una tensión continua, que hace de ella el mejor ejercicio de suspense llegado a la cartelera desde

No respires (2016), con la que tiene varios puntos en común. El principal, la renuncia a los diálogos vulgares y el estruendo, tan característicos del cine comercial, en favor del silencio, los efectos de sonido significativos, la gestualidad corporal y la expresividad de los rostros.

Lo mejor:

La película es un magnífico entretenimiento

Lo peor:

Quizá no resista muchas revisiones

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