Crítica de Petra

Cine de ficción, cine experimental

En apariencia,

Petra es un melodrama elegante, con el que el director

Jaime RosalesLa soledad (2007),

Hermosa juventud (2014)- trata de volver a primera división del cine español, de ganarse el aprecio renovado de gran público y académicos tras unos años en segundo plano. La Petra del título es una pintora (

Bárbara Lennie) que se empeña por razones misteriosas en cursar una residencia artística en el estudio de un creador cruel y manipulador; ello la arrastra a un laberinto de secretos y mentiras que amenaza con poner en jaque su vocación y su misma identidad. Sin embargo, en

Petra lo narrativo es una excusa para que Rosales vuelva a hacer de una de sus películas un territorio de experimentación con las formas y sus implicaciones; para que plantee un ejercicio de cine que no ilustra argumentos sino que deviene práctica audiovisual de los mismos. Por ese motivo, si el espectador se limita a empatizar con el relato, perderá de vista aspectos de mayor calado que atañen al disfrute del filme como abstracción de tintes figurativos, como cine estructural y perceptual sobre la vivencia del arte y el arte del buen vivir. Hay dos películas en Petra: una ficción efectiva, y un ensayo brillante.

Lo mejor:

Dentro de lo posible en el marco del cine comercial, nos hallamos ante cine experimental

Lo peor:

A veces las estrategias como realizador de Jaime Rosales no son tan sutiles como cree

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