Crítica de Loving Pablo

Pactar con el diablo

Pablo Escobar (1949-1993) se ha convertido en sorprendente icono de la cultura popular contemporánea. A las varias series y películas dedicadas al traficante de drogas colombiano hay que sumar ahora

Loving Pablo, que pretende diferenciarse de sus antecesoras por su aproximación a la vida sentimental de Escobar y, más en concreto, su apasionado vínculo de cinco años con la periodista Virginia Vallejo, narrado por esta en su libro Amando a Pablo, Odiando a Escobar (2007), que adapta a la pantalla como guionista y director Fernando León de Aranoa. En la práctica, es la mera competencia de este tras la cámara, lejos sus tiempos de compromiso social en títulos como Barrio (1998) y Los lunes al sol (2002), lo más sugestivo de

Loving Pablo; un docudrama informativo adocenado pero ameno sobre la trayectoria de Escobar como figura pública y narcotraficante. Sin embargo, en aspectos esenciales, como las encarnaciones de Escobar y Vallejo por parte de

Javier Bardem y

Penélope Cruz, o la importancia de la relación sentimental entre uno y otra para descubrir nuevas facetas del personaje, justificar su existencia como película, Loving Pablo solo suscita interrogantes.

Lo mejor:

Escenas concretas de acción que demuestran el oficio de Fernando León de Aranoa

Lo peor:

Cuanto más seria intenta ponerse la película, más cerca de caer en lo grotesco

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