Crítica de Conociendo a Astrid

Una juventud cualquiera

Cada año aterrizan en la cartelera española decenas de biopics, acaso el género que ha dado lugar a más producciones mediocres en la historia del cine. Por eso, aun hallándose lejos de la excelencia, cabe destacar una propuesta tan disonante como

Conociendo a Astrid, modesto relato sobre la juventud de la escritora y activista Astrid Lindgren, popular por su creación de la icónica Pippi Calzaslargas. Hablamos de heterodoxia en un sentido inusual, porque la película de Pernille Fischer Christensen plantea una narrativa de iniciación no solo muy codificada, sino discreta, que no fuerza el eco de futuros hitos biográficos en los hechos recreados. La historia de la Astrid que encarna con convicción Alba August podría ser la de otras muchas chicas de aquella época y lugar. A través de las circunstancias que rodearon el nacimiento de Lars, su primogénito,

Conociendo a Astrid intenta imaginar cómo una joven con alergia a las convenciones sociales se ve impulsada a intentar seguir siendo ella misma cuando llega el momento de pasar por el aro de las exigencias comunitarias. Formalmente, Conociendo a Astrid no pasa de correcta, pero como ficción no carece de aristas.

Lo mejor:

Alba August

Lo peor:

Es un filme menor

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