La cantante Alaska, embajadora de la Fundación Atapuerca

Olvido Gara (Alaska), cantante, compositora, actriz, presentadora de televisión y una de las figuras más relevantes de la movida madrileña, ha sido nombrada ‘Embajadora de la Fundación Atapuerca‘ en los yacimientos de la sierra de Atapuerca. Además, Alaska excavó en 1998 en el nivel TD10 de Gran Dolina.

Alaska, embajadora de la Fundación Atapuerca

Juan Luis Arsuaga, José María Bermúdez de Castro y Eudald Carbonell, vicepresidentes de la Fundación y codirectores de las excavaciones de Atapuerca, le han hecho entrega de un diploma acreditativo de su nombramiento, de una tarjeta de acreditación y de una insignia, frente al yacimiento de la Galería, en los yacimientos de la sierra de Atapuerca, en plena campaña de excavación. Además, le han agradecido en nombre de la Fundación y del Equipo de Investigación de Atapuerca su compromiso, con el que respalda el Proyecto Atapuerca.

La Fundación Atapuerca creó la figura de “Embajador de la Fundación Atapuerca” para reconocer y fomentar la implicación personal en el apoyo al Proyecto Atapuerca, y para darle mayor visibilidad pública. La Fundación considera esencial para la continuidad de este proyecto científico de prestigio mundial implicar en su divulgación a personas que por distintas razones puedan contribuir a que el Proyecto Atapuerca consolide el amplio respaldo social de que goza. Cada año la Fundación nombrará un máximo de 4 Embajadores.

En 2017 la Fundación Atapuerca ha nombrado Embajadora a Olvido Gara, Alaska, (que excavó en Atapuerca hace años) y Embajadores a Juan Antonio Corbalán (cardiólogo y novelista, relevante jugador de baloncesto de los 70 y los 80, y colaborador del Periódico de Atapuerca), a Santiago Jiménez (director del Museo de Arnedo en La Rioja y eficaz valedor de Atapuerca desde hace más de 30 años) y a Alberto Velasco (de Mahou San Miguel, cuya implicación desde hace décadas en Atapuerca es especialmente destacada).

Como colofón, comida en Los Claveles

Tras la entrega del diploma, Alaska y Mario disfrutaron de la comida de Los Claveles. ¿Degustarían su clásica olla podrida o preferirían su cocina de autor?



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