Fiestas populares


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oct 11

Festival de fiestas

Los de mi pueblo son la polla. Si va y ahora no se les ocurre otra cosa que montar unos Moros y cristianos. Se ve que no tenían suficiente con las procesiones de semana santa, las fallas, las romerías, el festival de bandas, las concentraciones de motos, los mercados medievales o los domingos de paella. No. Ahora también se apuntan a Moros y cristianos y además lo están anunciando con una naturalidad que parece que lleven haciendo filaes desde hace tres siglos. Ingenuo de mí. Pensé que ya lo había visto todo una soleada tarde de abril, jueves santo para más señas, cuando desde la ventana de un segundo piso una señora se arrancó por saetas y descargó sus gorgoritos al paso de la virgen. Morena, iba a decir. La capacidad asimilativa de los de mi pueblo no conoce límites. Igual se ponen a construir edificios de quince plantas que a inventarse fiestas municipales. Ahora sólo falta instaurar unos sanfermines como Dios manda. Y la señora alcaldesa o el señor cura tirando el chupinazo. No sé a qué vendrán tantos excesos. Me pregunto si esto no será como lo de ponerse a chupar suelas tras haber perdido el gusto por los pezones. Todo es posible. Y digo yo que, ya en plan de hacer extravagancias, podrían juntarlo todo y cumplir aquella fantasía hollywoodiense de quemar las figuras de los santos al compás de un pasodoble. Tiempo al tiempo. Como decía aquella campaña publicitaria: Impossible is nothing.