Cine


11
oct 11

Somewhere

Esto es Lost in translation 2 o, dicho de otra forma, Los ricos también lloran 3. Sofia Coppola nos ofrece más de lo mismo pero con una cría de once años haciendo el papel de Scarlett Johanson, strippers en lugar de karaokes y un Ferrari en vez de una cinta de correr. La soledad. El vacío con lucecitas. De nuevo. El elemento más novedoso de la película es la cría, fundamentalmente porque aún es demasiado joven para tener un novio gilipollas. De Somewhere, aparte de su bonito título, se puede decir que hace bien lo que hace. Como esas tías del principio, que no dominan demasiado la barra pero tienen dotes para que no importe demasiado. Luego están las palabras simples donde se esperarían los hexámetros y los murmullos haciendo de silencio introspectivo. La conclusión: que el dinero no lo arregla todo y que follar tampoco es para tanto. Un consuelo para pobres y feos… Y un aditivo más para los ricos vital y sexualmente satisfechos.


2
ago 11

Pornosofía

Sabrás que no tengo por costumbre hablarte sobre el porno que veo. Sólo si el asunto lo merece -y no suele merecerlo- comparto contigo la información para que luego puedas juzgar libremente, a tus anchas y, diríase, de primera mano. Como cuando te pasé aquel video -¿recuerdas?- en el que sólo había una mujer y pocas veces hubo tanto. Aquel ejemplo tan sencillo me permitió convencerte de que toda complicación surge a partir de una derrota previa, de una carencia incuestionable. Con este otro ejemplo que hoy te ofrezco intentaré completar la teoría, cuadrarte el círculo, y demostrarte que sólo el enfrentamiento contra tales derrotas y tales carencias nos permiten alcanzar los caminos del arte. En esta ocasión -y mientras no me pidas lo contrario-, tendrás que conformarte con mi explicación.

El video se llama “Tres generaciones” y comienza con una flagrante omisión: nada ni nadie nos explica cómo se ha llegado a la circunstancia inicial de que una madre y una hija estén follando al mismo tiempo con el mismo señor. En realidad, nada haría suponer que una y otra son madre e hija -no lo parecen demasiado- pero, tanto el título del video como la evolución posterior de los acontecimientos nos ponen sobre la pista de que así se ha tramado. Al espectador, sumiso, no le queda más remedio que aceptar el hecho no fuera a ocurrir que, por no suspender momentaneamente el juicio, el resto le quedase suspendido.

Todo avanza según lo previsto, sin sorpresas, con la supuesta madre y la supuesta hija compartiendo satisfactoriamente al otro, a quien nada se le supone. A estas alturas la única originalidad de toda la historia radica en las suposiciones y, éstas, de momento, ni tan siquiera. La cosa cambia, sin embargo, cuando aparece la última y esperada suposición: la madre de la madre. Se trata de una mujer madura, de unos cincuenta años, rubia y, según se ve en su vestido azul, muy satisfactoriamente conservada.

El paripé, como supondrás, no puede ser más tópico y tampoco es que se hayan esforzado por hacerlo más creíble: la señora hace que pasa por ahí y, haciendo caso omiso de los ruidos del salón, finge darse cuenta de lo que ocurre a escasos metros de toparse con todo el berenjenal. Total, que ella se escandaliza, sus descendientes se asustan, y el buen señor sigue, como si nada, dándole que te pego a la nieta ajeno al golpe de guión. El detalle es el más gracioso del video y lo es hasta el punto de que la chica tiene que decirle al chico que pares, hombre, ¿os es que no ves que mi abuela acaba de pillarnos a mi madre y a mí follando contigo?

Pero ahí no acaba el interés del video. Una vez asumido el fatídico trance -cada uno lo hace como puede y la única pretensión interpretativa del chico parece ser la de no disminuya su erección-, la abuela suspira resignada y resignadamente se quita el cinturón dorado que le ciñe la cintura. La hija y la nieta se llevan entonces las manos a la boca, horrorizadas, creeyendo que van a recibir unos azotes de castigo. Convendrás conmigo en que el equívoco es, sencillamente, magistral. Nadie esperaba esa reacción de temor por parte de las chicas porque nadie podía esperar una amenaza semejante en estos momentos, a estas alturas de civilización. “¡No, no, no…!”, exclaman las dos mujeres, desamparadas y geniales. La abuela, consciente de la reacción que ha provocado su gesto -quién sabe si intencionado-, juguetea un poco con el cinturón dando a entender que en absoluto se equivocan y que van a recibir lo suyo. Pero eso no dura. No podía durar. La mujer lanza el cinturón a un lado y entonces empieza, ahora sí, a desnudarse.

Bien. Por último quiero que repares en cómo, al tiempo que la abuela se va desnudando, la hija y la nieta le comentan la desnudez. Tranquilo, que yo te lo cuento. Primero la señora se despoja del vestido azul y las dos chicas gritan escandalizadas por el piercing que le descubren en el ombligo. Luego la señora se saca el sujetador y las chicas gritan escandalizadas por los piercings que le descubren en los pezones. Finalmente, la señora se quita las bragas y las chicas gritan escandalizadas por el piercing que también le descubren. El comentario de la señora ante el escándalo que le montan esconde una interesísima lección que espero que no pases por alto: “I’m not dead!”, protesta, utilizando así la única porción inerte de su cuerpo como síntoma y demostración de que aún sigue viva. Luego también se folla al tipo, claro. Pero eso ya qué importa.


25
mar 11

Liz


Un repaso a la filmografía de Elisabeth Taylor ha deparado lo que ya esperaba: no he visto ninguna de sus películas. Teniendo en cuenta este drama –provocado a su vez por la tragedia de que los cines insistan en programar películas nuevas-, así como el hecho de que su belleza de estrella clásica no me dice nada al lado de otras bellezas fulgurantes como las de Audrey o Katherine Hepburn, no me acabo de explicar a qué ha venido la emoción sentida al leer sus necrológicas. Quizá haya sido por el ocaso de las diosas, por lo dorado de su nombre en el pavimento, por su historia llena de éxitos y horrores, por su activismo desesperado, por su fuerza vital recién descubierta…

Cuentan que en 1960, durante el rodaje de Una mujer marcada (BUtterfield 8), sufrió una gravísima enfermedad de la cual salió con vida gracias a una traqueotomía de urgencia. Con esa película le disputó el Oscar a Shirley MacLaine -favoritísima por su papel como señorita Kubelik en El Apartamento- y finalmente lo ganó, dicen, por compasión de los académicos. Shirley MacLaine comentó entonces, irónica, que había perdido “contra una traqueotomía”. Medio siglo después de aquello, ahora que una vida intensamente vivida se ha llevado a Elisabeth Taylor, la misma Shirley ha declarado: “No sé qué era más grande, si su magnitud como estrella o su magnitud como amiga.” Y, en medio, cincuenta años que no caben en cincuenta libros y la emoción, quizá, por tanta ignorancia.

Uno de los últimos deseos de la actriz fue que nadie le llevase flores y que se destinara ese dinero a la lucha contra el SIDA. Hoy, sin embargo, los periódicos muestran entre sus hojas las flores depositadas en su estrella del Paseo de la Fama. Pero hay excusa: las flores, en realidad, no son un regalo para los muertos sino un consuelo que se regalan los vivos. Descanse en paz.


8
mar 11

Tres joyas

CISNE NEGRO. Con la misma cantidad de bronce se puede fabricar un juego de llaves o unos grilletes, crear una obra de arte o un montón de chatarra, ser Rodin o Chillida. Un homenaje puede engrandecer a lo homenajeado o convertirlo en una caricatura. Cisne negro hace honor a la obra de Tchaikovsky y, de paso, le concede una dosis de prestigio extra al séptimo arte con su apabullante demostración de genio, capacidad y trabajo. A algunas películas les basta con un director visionario y unos figurantes obedientes. A las mejores se les añade la firme determinación de pasar a la historia y el compromiso y el esfuerzo de todos los implicados para conseguirlo.

COPIA CERTIFICADA. Hay películas –sobre todo, malas películas- cuya principal finalidad es la de servir de espejo, espejito mágico de su director. Un espejo, espejito mágico en el que poder mirarse, reconocerse y exigir el reconocimiento: “Ah, ¡ese soy yo! ¡Mirad!” Copia certificada, al contrario que esas reproducciones del ego personal a tamaño cinematográfico, busca gustar y no gustarse, recrear y no recrearse, constituyendo un perfecto ejercicio y alarde de seducción. Impacta, captura, duele y embelesa hasta alcanzar, en su remate, aquel éxtasis del aire cuando pesa y hace improductivas las palabras.

ORIGEN. Tengo dos directores de culto: Hayao Miyazaki y, a partir de hoy, Christopher Nolan. Pude empezar a rendírselo tras ver y admirar El caballero oscuro, pero la de Batman era la primera película suya que veía y las obras de arte, como los errores, también pueden ser fruto de la casualidad. Cuando se repiten ya no hay lugar para la duda: son fruto del genio. Origen pudo haber sido 3D pero, tras unas cuantas pruebas, Nolan decidió que no lo fuera y justificaba su decisión argumentando que en una película 3D nunca te olvidas de que estás viendo una película. El medio repiquetea, las gafas oscurecen la visión y aprietan en las sienes. La suspensión de la incredulidad, tan necesaria para que fluya la magia, no se produce. Sin embargo, y lejos de resignarse a los actuales límites de la tecnología, Nolan ha ido más allá y los ha superado: Origen es una película en 4D, un milagro redondo que viene a recordarnos que la vida es sueño y que los sueños, a veces, se convierten en cine.


8
feb 11

Cines X

Hace un par de semanas descubrí que en Valencia siguen existiendo los Cines X y que, pásmate, abren todos los días con una única sesión… ¡a las 11 de la mañana! ¡Por favor! ¿Existe una hora más antierótica que esa? A partir de esta información inesperada me surgieron una serie de dudas que, de momento, no pienso despejar por mí mismo. Son las siguientes:

En los Cines X…

1. ¿Venden palomitas?
2. ¿Y refrescos?
3. ¿Ponen tráilers?
4. ¿Hay acomodadores?
5. ¿Existen descuentos para estudiantes y jubilados?
6. ¿Ponen música ambiental antes de que empiecen las películas?
7. ¿Alguien las ve enteras?
8. ¿Alguien se queda para mirar los créditos finales?
9. ¿Cuánta distancia hay entre las butacas?
10. ¿Se permiten los aplausos?

Espero que alguien tenga a bien sacarme de mi ignorancia.

Se respetará el anonimato. Gracias.


6
feb 11

Sociología palomitera

Los seres más graciosos del mundo son las palomitas. Fijaos si son graciosas que lo primero que hacen al nacer es darnos un susto: “¡Plof!”, y luego al acercar la oreja podemos escuchar sus risitas saladas. Las palomitas existen para que disfrutemos. En eso no se parecen a las morcillas o a los donuts, que luego te cobran el placer poniéndote gordo. El milagro de las palomitas está en que tienen mucho volumen en comparación con su peso, de ahí podamos comer hasta que se nos insensibilice la boca y parezca que estemos imitando a Rajoy.

Las palomitas pertenecen a ese escogido grupo de alimentos relacionados íntimamente con otros ámbitos de la vida: están conectadas con el cine de la misma forma que los turrones están conectados con la Navidad o igual que los chorizos están conectados con la política. El mundo del cine y el mundo de las palomitas son dos mundos complementarios, industrias que se necesitan mutuamente como la industria del cocido y la de la sal de frutas. Tan relacionadas están las palomitas con el cine que aquellos que las comen sin estar viendo una película podrían entrar perfectamente en la categoría de locos, como las liebres que corren por el mar, las sardinas que lo hacen por el monte o los que para ver fútbol se van al Bernabéu.

Pero en el mundo de las palomitas no todo es risa y jolgorio. Ese mundo tan deslumbrante por fuera y tan sabroso por dentro también plantea grandes dilemas morales, cuestiones filosóficas de esas que han ocupado y preocupado a la humanidad desde sus inicios. Uno de esos dilemas surge cuando metemos una de bolsa de palomitas en el microondas y nos hacemos la siguiente pregunta: ¿Cuándo hay que parar? Existe un momento mágico que es cuando todas las semillas empiezan a explotar al mismo tiempo y la bolsa hace un sonido ronco, fascinante, que llega a confundirse con el de tu estómago. Luego se ralentiza pero, ¡ay!, algunas palomitas siguen explotando y sabes que si apagas el microondas muchas se quedarán sin salir. En esos momentos estás entre la espada y la pared: si te dejas vencer por la impaciencia te quedarás con la mitad de la bolsa pero si eres demasiado codicioso se te quemarán todas.

Otro de los dilemas palomiteros se produce en el cine: ¿Cuándo empieza uno a comerse las palomitas? Según mis estudios existen tres grupos fundamentales: los que esperan a los tráilers, los que esperan a la película y los que no esperan. Todo el género humano podría categorizarse dependiendo del momento elegido para empezar a comer las palomitas y conocer ese rasgo en cada persona nos ayudaría a saber muchas más cosas. Por ejemplo, ¿cómo saber si un chico es bueno o no para una chica? Pues fijándonos en cuándo se come las palomitas. Los chicos que quieren las abuelas para sus nietas son los que esperan hasta la película, los que quieren las madres para sus hijas son los que esperan a los tráilers y los que quieren las hijas son los que no esperan, los que se las comen directamente y sin necesidad de guión.


16
ene 11

No controles

No controles es la nueva película del director y guionista Borja Cobeaga, responsable de la divertidísima Pagafantas. El argumento de No controles está en sus personajes: una pareja de ex novios a los que un temporal de nieve les ofrece una segunda oportunidad y una panda de frikis que intentará echarles una mano durante una esperpéntica Nochevieja.

Unax Ugalde (Alatriste) y Alexandra Jiménez (Los Serrano) interpretan a Sergio y Bea, los sufridos ex novios, y Julián López (Muchachada Nui) al jefe de los frikis, un personaje llamado Juancarlitros al que podría considerarse un nuevo icono del cine español tras el ya amortizado -aunque compuesto y redivivo- Torrente de Santiago Segura.

Juancarlitros y Torrente vienen del mismo mundo y del mismo tiempo. Proceden de una España de mediados de los noventa, de un país de mamachichos y jesusgiles situado en la cumbre del horterismo casposo y chillón… Pero eso no quiere decir que se parezcan. Comparten personalidad excesiva, histrionismo vital, desequilibrios múltiples… Pero eso no significa que sean lo mismo. Las dos caricaturas expresan dos tipologías muy distintas del hombre ibérico. Si Torrente encarnó al graciosete capullo, Juancarlitros representa a su antagónico perfecto: el capullo graciosete.

Siendo No controles una comedia romántica resulta curioso que en ella funcione mejor el romance que la comedia. En buena medida, esto se debe a un guión mucho más elaborado en lo que respecta a la pareja protagonista y también al costoso -pero en última instancia eficiente- trabajo de Unax Ugalde y, sobre todo, de una Alexandra Jiménez que a buen seguro dará mucho que hablar en esta década recién inaugurada.

La parte cómica adolece de una grave falta de continuidad y de un tratamiento de las transiciones que va de lo pésimo a lo ridículo. Algunos chistes son muy graciosos y Juancarlitros es la leche de Ibarretxe, pero faltan tantas líneas de conexión entre las escenas y es tal el despropósito perpetrado con y por los secundarios que parece que los guionistas echaron el resto con el personaje de Julián López y se olvidaron de todos lo demás.

No controles, en definitiva, no es una película tan sólida como lo fue Pagafantas pero se sostiene dignamente gracias a dos buenos actores y a un cómico desfasado que se hace querer a base de insistencia… Tanto que dudo que sea la última vez que lo veamos.

VALORACIÓN: 6