Intensidad necesaria

UN ATHLETIC SIN CHISPA Y AMBICIÓN ES MÁS FRÁGIL

El borrón que tuvo el Athletic ante el Valencia mosqueó a los aficionados. Sobre todo, por cómo se produjo. La derrota fue merecida por planteamiento, juego y calidad. Encima, los leones comenzaron a desperezarse tras el descanso. Para entonces los rivales campaban a sus anchas. Ese encuentro rompió la buena racha de imbatibilidad de casi un año en casa y en los seis primeros partidos de Liga. La catedral se había acostumbrado a ver imponerse a su equipo, por intensidad y presión arriba, a sus rivales Barcelona, Real Sociedad y Alavés. Eso sí, por televisión se sonrojaban con el fútbol rácano que exhibían fuera de casa, con el exiguo premio de un  punto de botín por partido. En Vigo y en el Wanda tendrá el Athletic la posibilidad de resarcirse, además de tratar de superar a Valladolid y Espanyol en casa.

 Sin presión

Tal y como está concebido el equipo titular por Gaizka Garitano, y su propuesta de juego, la presión arriba y la intensidad resultan imprescindibles. Cuando el equipo sale a contemporizar, o con una actitud excesivamente conservadora, el resultado no pasa del empate. Los primeros partidos a domicilio han sido un castigo para los aficionados rojiblancos y para el espectáculo en general. Tres empates consecutivos parecían justificarse por aquello de la media inglesa –victoria en casa y empate fuera-, pero la derrota en casa contra el Valencia rompió la dinámica, y se empezaron a echar en falta los puntos no ganados ante algunos de los equipos más asequibles del campeonato. En ese mediodía pareció que hubo miedo a correr y presionar en un grupo entrenado para eso. Como si se hubiera instalado el temor a desfondarse en el tercer partido, sólo dos días y pico después del anterior. ¿Para qué están el resto de los jugadores de la plantilla? Vesga, Ganea, Villalibre… Menos mal que Larrazabal ha contado, al menos, con alguna oportunidad.

 Las bandas  y la mediapunta

Uno de los problemas que salieron a la luz en la soleada mañana del enfrentamiento contra el Valencia en San Mamés es el de la difícil compatibilidad del espacio de Raúl García y de Iker Muniain. Rulo arrancó la temporada en forma, tanto en el aspecto goleador como en el de su destacado espíritu competitivo, pero tuvo que ceder por momentos el espacio de la media punta, cerca del área, y escorarse a la banda derecha, para hacerle un hueco al ratonero Muniain, quien no dio una en las bandas, de donde se escapa continuamente. No fue su mañana, con una interminable serie de decisiones equivocadas o mal ejecutadas. Tal vez no fuera su culpa exclusivamente. El planteamiento algo tendría que ver también. El entrenador está para rectificar si el equipo no funciona o alguna pieza no tiene su día.

Las bandas no funcionaron. “Hemos centrado 31 veces, pero sin calidad”, dijo Garitano. No llegaron a la línea de fondo ni Muniain, ni Ibai Gómez, ni los laterales Yuri y Capa, quienes las pasaron canutas con los interiores valencianos. Por delante faltó fuerza y decisión. Sorprende que no terminen de funcionar las posiciones más nutridas de la plantilla. El refresco de Lekue, por ejemplo, no sólo no refrescó, sino que quedó en evidencia en algún repliegue. La ausencia en octubre de Yuri por lesión obligará a novedades.

 

Próximos partidos

20/10 Athletic – Valladolid (18:30h, domingo) J9

26/10 At. Madrid – Athletic (21:00h, sábado) J10

30/10 Athletic – Espanyol (20:00h, miércoles) J11



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